martes, 18 de noviembre de 2014

Haarweg


Mi cuartito es de 16m2. Cuando llegué estaba muy solo, parecía casi una bodega. Poco a poco lo fui arreglando, afortunadamente en mis mil kilos de equipaje, me traje un pedacito de cada rincón de casa y de mi hermosa familia!
El antes:


El después:



El 11 de Agosto 2014 empezó la aventura, con las personas que amo. Todos contentos platicando, imaginando lo que me esperaba. No puedo negar que el momento de los abrazos, sentí como mis piernas se hacían como gotitas de agua y empezaban a tambalear. Tenía un nudo en mi garganta y ganas de no soltarlos nunca pero también moría de la emoción y así llego el momento de partir. Al cruzar la puerta de la sala de abordar, ahí me abracé de mi angel de la guarda, respiré profundo y empecé a caminar ya sin voltear atrás.

Cuando me senté en el avión, me dio una emoción inexplicable. El simple hecho de pensar que estaba a punto de cumplir un gran sueño me erizaba la piel. Afortunadamente me tocó sin compañía al lado de mi por lo que pude estirarme a mis anchas. Vi la película de Divergente y me gustó mucho. Apenas y probe bocado, en realidad era mas mi emoción que el hambre que tenía, ademas de que la comida no estaba muy buena que digamos. Mucha mayonesa. Dormí 2 horas a lo mucho en ese vuelo pero no me sentía cansada.



Casi 11 horas después aterrizamos en el aeropuerto de Barajas, Madrid. Me sorprendía ver tantas caras diferentes a las que estaba acostumbrada, la estatura de las personas ya empezaba a decirme algo. La manera de hablar de los españoles me sigue pareciendo extraña, nada que comparar con la nuestra. Transbordé al siguiente vuelo con destino a Amsterdam.
Al fin en Schiphol un viaje tranquilo y sin sobresaltos. Cuando estaba en la banda para recoger mi equipaje me encontré a Estela, me dio mucho gusto verla ahí, nos ayudamos a cuidar las maletas mientras recogíamos nuestras cash passports y chipkaart para poder irnos a Wageningen.

Mis maletas eran la cosa mas pesada que jamás me hubiera imaginado, 21 y 30kg respectivamente. No tenía idea de como le iba a hacer para llegar, solo empecé a jalarlas mientras caminaba. Ya me dolían las manos y la espalda y todavía ni siquiera salíamos del aeropuerto.

















Al fin llegamos a la parada de la estación del bus 88 con dirección a Wageningen! Otra vez a cargar maletas. Con 2 horas de retraso, por fin encontramos a Ixchel en la parada de la universidad, se subió rápido al camión y nos fuimos primero a dejar las cosas de Estela en su casa y después a la mía. El día terminó al rededor de las 2-3am. No cansadas, lo que le sigue!.