El 11 de Agosto 2014 empezó la aventura, con las
personas que amo. Todos
contentos platicando, imaginando lo que me esperaba. No
puedo negar que el momento de los abrazos, sentí como mis
piernas se hacían como gotitas de agua y empezaban a tambalear. Tenía un nudo en mi
garganta y ganas de no soltarlos nunca pero también moría de la emoción y así llego el momento de
partir. Al cruzar la puerta de la sala de
abordar, ahí me abracé de
mi angel de la guarda, respiré profundo y empecé a caminar ya sin voltear atrás.
Cuando me senté en el avión, me dio una emoción
inexplicable. El simple hecho de pensar que estaba a punto de cumplir un gran
sueño me erizaba la piel. Afortunadamente me tocó sin compañía al lado de mi
por lo que pude estirarme a mis anchas. Vi la película de Divergente y me gustó
mucho. Apenas y probe bocado, en realidad era mas mi emoción que el hambre que
tenía, ademas de que la comida no estaba muy buena que digamos. Mucha mayonesa.
Dormí 2 horas a lo mucho en ese vuelo pero no me sentía cansada.
Casi 11 horas después aterrizamos en el aeropuerto de
Barajas, Madrid. Me sorprendía ver tantas caras diferentes a las que estaba
acostumbrada, la estatura de las personas ya empezaba a decirme algo. La manera
de hablar de los españoles me sigue pareciendo extraña, nada que comparar con
la nuestra. Transbordé al siguiente vuelo con destino a Amsterdam.
Al fin en Schiphol un viaje tranquilo y sin sobresaltos. Cuando estaba en la banda para recoger mi
equipaje me encontré a Estela, me dio mucho gusto verla ahí, nos ayudamos a cuidar las maletas mientras recogíamos
nuestras cash passports y chipkaart para poder irnos a Wageningen.
Mis
maletas eran la cosa mas pesada que jamás me hubiera imaginado, 21 y 30kg
respectivamente. No tenía idea de como le iba a hacer para llegar, solo empecé a jalarlas mientras caminaba. Ya me dolían las manos y
la espalda y todavía ni siquiera salíamos del aeropuerto.
Al fin llegamos a la parada de la estación del bus 88 con
dirección a Wageningen! Otra vez a cargar maletas. Con 2 horas de retraso, por
fin encontramos a Ixchel en la parada de la universidad, se subió rápido al
camión y nos fuimos primero a dejar las cosas de Estela en su casa y después a
la mía. El día terminó al rededor de las 2-3am. No cansadas, lo que le sigue!.